Aprendiendo de la adversidad: la historia de Candela Romero, CEO y Founder de MAGNA

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La vida no siempre es fácil y es normal que nos enfrentemos a desafíos que pueden hacer que nos sintamos desanimados y desesperados. Soy Candela Romero, la orgullosa fundadora de MAGNA, consultora de Recursos Humanos, y hoy les quiero compartir una parte de mi historia; la clave para que comprendan por qué necesité aprender de los momentos más difíciles para crecer y mejorar.

Por fortuna, hoy enfrento la vida con uno de mis mayores sueños cumplidos: tener MAGNA, mi propia consultora de Recursos Humanos. Pero cuando era solo una adolescente, mi vida cambió de manera rotunda para dejarme una de las lecciones más grandes.

Hace algunos años, tuve que enfrentar uno de los dolores más grandes que cualquier persona puede experimentar: la pérdida de un ser querido por suicidio. Mi papá nos dejó cuando yo sólo tenía 16 años y, por supuesto, esta tragedia afectó profundamente a mi familia y a mí. Durante esa época tuve que lidiar con ataques de pánico y ansiedad que se extendieron durante mucho tiempo.

La incertidumbre y el miedo no terminó ahí. Mi mamá, que estaba pasando por un momento difícil después de la muerte de mi papá, decidió mudarse a San Juan un año después. Esto me dejó en una situación complicada: tuve que crecer de golpe, encontrar un lugar para vivir y pagar todas mis cuentas sin un sueldo muy alto.

Admito que en esos momentos mis sueños de emprender parecían estar apagándose. Ahí fue cuando toqué fondo. Me aferré a Dios, es lo que me ayudó para salir a flote, lo único que en ese momento hacía sentido para mí y me ayudaba a ver un futuro más esperanzador, me hacía sentir que podía con todo.

En esa época tuve trabajos en negro, hice changas, y trabajé duro para pagarme la universidad al mismo tiempo que trabajaba a tiempo completo. El camino no fue fácil, pero sabía que estaba construyendo un futuro para mí, por eso mantuve mi motivación y perseverancia para hacerle frente a los momentos de incertidumbre.

Hoy, cuando miro hacia atrás, me siento agradecida por haber puesto tanto de mí para superarlo. Todas las dificultades me hicieron más fuerte y me enseñaron a no darme por vencida ante cualquier obstáculo. No tuve la suerte de venir de una familia adinerada que pudiera darme una mano; salí adelante con años de esfuerzo, perseverancia y, sobre todo, de mucho amor por lo que hago: mi trabajo es dar trabajo, ayudando a otros a encontrar su lugar ideal para profesionalizarse.

Quiero motivar a todos aquellos que están pasando por momentos difíciles, que, lamentablemente, son una parte natural de la vida. Por eso tenemos que aprender a observarlos desde afuera como oportunidades inmensas para crecer y mejorar.

Al igual que yo, cualquier persona puede superarse a sí misma y lograr lo que tanto anhela. Cuando entendí eso, la pasión se multiplicó y comencé a trabajar cada día con la misma dedicación que cuando empecé.

Hoy MAGNA está acá por y para ustedes.
Con mucho amor, Cande.

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